CONSEJO DIOCESANO DE MISIONES.

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Equipo

EN EL CONSEJO DIOCESANO DE MISIONES TRABAJAMOS PARA LOS MISIONEROS

Delegado Episcopal de Misiones y Director Diocesano de Obras Misionales Pontificias:

JOSÉ MARÍA CALDERÓN CASTRO

Sacerdote Diocesano de Madrid, ordenado en 1989 en la Basílica Hispano-Americana de la Merced por don Ángel Suquía.

En estos 20 años he sido Coadjutor de la Parroquia de Ntra. Sra. de las Fuentes; Párroco de las Parroquias de Bustarviejo y Valdemanco; Viceconsiliario, y posteriormente Consiliario de la Acción Católica General de Madrid; Rector del Oratorio del Santo Niño del Remedio y Consiliario de la Delegación Diocesana de Manos Unidas. En la actualidad soy el Capellán de las Misioneras de la Caridad , fundadas por la Beata Teresa de Calcuta, desde 1995 y, desde el 11 de diciembre de 2007 soy el Delegado Episcopal de Misiones de la Diócesis de Madrid.

El día 5 de diciembre de 2010 tomé posesión de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, de Madrid. Porque el Sr. Cardenal ha tenido a bien convertir la Parroquia en un gran centro misionero, donde los misioneros encuentren una iglesia que les acoja y los madrileños tengan una referencia sobre la tarea misionera de la Diócesis de Madrid.

Llevo ya varios años en los que durante mis vacaciones aprovecho para ir a vivir con misioneros y ayudar con mi ministerio en su trabajo. Me acompañan jóvenes que tienen inquietudes misioneras y que desean dar su tiempo libre a los demás en tareas de evangelización y de ayuda a los más desfavorecidos.

 

Sub-Delegado Espiscopal de Misiones y Sub-Director Diocesano de Obras Misionales Pontificias.

RODRIGO HERNÁNDEZ MORENO

Joven sacerdote, con ocho años de ministerio, pero con una gran experiencia de misión en el Caribe. Ha deambulado por República Dominicana, por Puerto Rico, pero con conocimiento de las otras islas cer-canas, Cuba, Jamaica... Viene del barrio de Valdebernardo. Allí ha dedicado sus últimos años, antes de venirse con nosotros, en la Parroquia de San Gre-gorio Magno y ¡en la Renovación Carismática! de la que ha sido consi-liario diocesano. Ahora trae su juventud, su espíritu misionero y su entusiasmo a la tarea de la animación misionera de la Diócesis.

 

En el Departamento de Informática:

PEDRO GONZÁLEZ BRAVO

Cuando cogemos "Madrid Misionero", sabemos que tenemos entre manos un pequeño boletín del Consejo Diocesano de Misiones. Sabemos que en él se nos informa de las actividades misioneras de la Diócesis de Madrid; sabemos que podremos leer unas cuantas cartas de algunos misioneros madrileños que están por el mundo.

A veces nos gusta mucho, otras veces nos gusta menos... pero lo que nunca podemos afirmar es que no se pone cariño al hacerlo. Y eso es verdad por todos los que colaboran en su edición, pero es especialmente verdad para Pedro.

Pedro es el que da el toque final a todo lo que Vds. leen: maqueta, elige las fotos, mira los contrastes del color, corrige las erratas... ¡El Madrid Misionero es una obra suya!

Pero si nos quedáramos tan sólo en eso... estaríamos muy equivocados. Pedro es el responsable de muchas cosas en la vida de la Delegación. Desde por la mañana, porque es el que abre sus puertas para que los más madrugadores lleguen. Es al que los voluntarios llaman: ¿Sabe Vd. dónde está Pedro? Para preguntarle las tareas que tienen que realizar en ese momento. Es el que redacta las noticias que hay que poner en la página Web (Pedro es periodista, nuestro periodista) o mandar a los medios de comunicación. Es el que supervisa que siempre haya el material de misiones que vamos a necesitar, las cosas que hay que comprar, las cartas y paquetes que hay que enviar...

Es uno de los veteranos de la casa. Tiene en su cabeza lo que el Consejo ha de ir haciendo en cada momento, administra los tiempos para enviar las convocatorias, contestar E-mails, preparar la documentación para las reuniones. También tiene en su cabeza el pasado, porque recuerda la vida de la Delegación desde que éste era el Secretariado Diocesano de Misiones, pero también porque lleva el archivo de la vida de la Delegación: Todo lo que se hace, se envía, se escribe, se recibe... todo lo archiva y gracias a eso se podrá un día hacer la historia de las Misiones en la Diócesis de Madrid.

Todavía le queda mucha correa y no nos planteamos el momento de su jubilación, pero ¡qué mal momento pasará el Delegado Diocesano de Misiones al que le toque llevar la Delegación sin él! Por eso, siendo el último de los que ya tenemos que escribir en el Madrid Misionero, damos gracias a Dios por él, por su trabajo, también por sus impaciencias para que todo esté en su sitio y a su tiempo, y le pedimos al Señor que nos lo cuide por mucho tiempo.

 

JESÚS RODRIGO CUADRADO

Si llamamos a Jesús entendemos que pueden ser muchas personas las que contesten, comenzando por Nuestro Señor. Si explicamos que es alguien que trabaja en la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias de Madrid, pensamos que es una equivocación de alguien que sigue pensando en D. Jesús Pérez de Miguel, que ha sido el alma de esta Delegación pero que ya está jubilado: ¡Aquí, ahora, no hay ni un Jesús!

Pues sí que lo hay, es verdad que nadie le llama Jesús, pero haberlo haylo, que dicen algunos, y además muy grande: Susy. Jesús Rodrigo Cuadrado es uno de los trabajadores de esta casa, que todos conocemos por Susy.

Lleva trabajando aquí desde hace una eternidad, ¡20 años! Se dedica a la informática, a que todos los ordenadores trabajen bien, a que el Internet no nos deje tirados, a que los antivirus estén al día... Allí en su despacho, domina el nombre de los 1.300 misioneros madrileños, de sus familiares, de las 460 parroquias de la Diócesis, de los suscriptores de Gesto y Supergesto, de los que estuvieron en misiones y ahora hacen misión en España... El día que Susy no venga a trabajar que nadie nos pregunte por nadie ¡no sabremos dar respuesta!

Para los que somos incultos en materia de ordenadores, Susy te resuelve cualquier problema. Si hay que copiar una película, la copia; si lo que hay que hacer es borrarla, pues la borra; si hay que escribir una carta a los misioneros madrileños que estuvieron una época en Brasil pero ahora están en Tanzania, y que además tengan una hermana casada con un Rumano, te saca la lista, como si fuera lo más normal del mundo.

Pero Susy "vale para un roto y para un descosido", como dicen otros. Tan pronto está pegado al ordenador, como empaquetando; tan pronto está imprimiendo sobres como poniendo el mantel en las mesas para que pueda hacerse una celebración; tan pronto está moviendo muebles como contando el dinero de las huchas del Domund. Es más, sale al paso de las cosas que hay que hacer cuando intuye que es necesario aunque no se lo digan. Y tiene una característica que ayuda a que todos le valoren y quieran: todo lo hace sin poner una pega, sin una mala cara.

Es grande, no niega que le gusta comer (quiero decir COMER); no fuma (de su tabaco, que ya respira bien del que fuman los demás); pero tiene un vicio, no lo esconde, pero ahora lo hacemos público: ¡no sabe vivir sin la radio! Esté donde esté, siempre tiene de fondo el ruido de la radio. Pregunta ¿dormirá con la radio puesta? ¡Gracias, Susy!

 

En la administración

JOSÉ B.

El cuentista, el tardío, el veterano, el que con más nombres es conocido... todos estos nombres son válidos para definir a quien estamos hablando. No es cuentista porque tenga mucho cuento, sino porque se encarga de las cuentas; no es tardío porque llegue tarde, sino porque es por la tarde cuando viene por la Delegación; no es el veterano por ser el mayor, sino por ser el que empezó antes a trabajar en Misiones y es también el que con más nombres es conocido porque para su casa y amigos es "Jóse", para Obras Misionales Pontificias es "Bernardo" y para nosotros, los que estamos en la Delegación de Madrid, es "Pizarro".

Tres días a la semana, por la tarde, a un cuartito que ya no es cuartucho, pero que sí está escondido e inaccesible para la mayoría, viene este buen hombre, madrileño de pro, a llevar las cuentas de OMP y de la Delegación. Parece tarea fácil, pero no lo es. Identificar donante, donativo, destinatario, no es tarea sencilla. Hacer que las cuentas cuadren cuando el delegado gasta por su lado, los recibos llegan, los acreedores se agolpan... es complejo. Y si encima lo tiene que hacer de modo que sea entendible no sólo por las Administraciones de OMP y de la Diócesis de Madrid, que entienden de números y cuentas, sino por los iletrados como el Delegado... eso sí que exige paciencia y rigor.


Casado, con dos hijos ya casados, uno de los cuales conocemos todos, porque se casó este pasado agosto y trabaja en la Delegación, Javi, es también el carpintero. Las puertas de la Delegación, las de madera, claro y la biblioteca son obras de sus manos. Se encarga también de la gestión de nóminas, de pago a los misioneros, de las relaciones con la Seguridad Social, hace las compras para los encuentros, las máquinas... es decir todas esas cosas importantes y valiosas pero que son aburridas y no tienen nunca un buen escaparate.


Es un hombre bueno, cargado de historias y de dichos. Que conoce las entrañas del Consejo Diocesano de Misiones y, lo que es más delicado, de los sacerdotes que por ella han pasado. Cuando está se le nota, y no por el ruido que hace, aunque es verdad que es muy buen conversador, sino porque el vicio que tiene deja rastro por toda la planta: Es un hombre cafetero, y cuando está la planta de entrada huele enseguida a café, uno de esos dos, tres... o más que caen mientras está encerrado en su despacho. A él ¡gracias! Por el trabajo bien hecho, silencioso, discreto, pero importante y a los que le conocemos: ¡qué suerte tener amigos así!

 

En logística

JAVIER

Se acerca el final del curso, estamos preparando las maletas para salir corriendo. Todos tienen proyectos, o intentan tenerlos, de descanso y de "alejamiento del mundanal ruido". Pero el verano no es sólo para descansar. En verano se hacen cosas importantes y fundamentales para la vida del hombre. En verano hay que tomar decisiones que hacen que nuestra vida cambie radicalmente.

Por ejemplo, sin ir más lejos, Javi. Javier es el más joven de la familia de la Delegación de Misiones. Es un personaje que puede parecer que quiere que lleguen las vacaciones para tumbarse a la bartola, y ponerse morenito en la playa. Puede que lo parezca, e incluso puede ser que lo haga, pero Javi va a hacer una cosa muy importante estas vacaciones. Ha tomado una decisión fundamental en su vida y la va a hacer realidad este verano. No es una decisión cualquiera. No es un capricho. No es una experiencia. Javier quiere recibir un nuevo sacramento que le hará imagen ante todos nosotros del amor del Padre a los hombres: Javi se casa.

Este mes de agosto, Javier, el joven que está situado en el almacén, va a contraer matrimonio con su novia Beatriz. Después de haberlo meditado y con la conciencia de que el Señor les llama a entregarse mutuamente la vida para siempre, como Cristo lo hace con la Iglesia, van a casarse y a formar una nueva familia.

Javier no es sólo el más joven de los trabajadores de esta casa, es también, si exceptuamos al Delegado y al Subdelegado, la más reciente adquisición de esta casa. Es "chico para todo". Sube, baja, lleva, trae... está disponible para lo que se le pida, que suele hacer siempre con una gran sonrisa. Está encargado de la Página Web, de tenerla actualizada y de subir los videos que hace a los misioneros. Siempre está dispuesto a ir a recoger medicinas o llevar paquetes en la furgonetilla que es ya parte de sí mismo.

La verdad es que tranquilo no es, no para de moverse y no lo hace para entrar en calor en un local tan frío como el nuestro. Es nervioso y eso hace que siempre quiera trabajo y actividad, lo que no es malo sino todo lo contrario. Es el responsable también de las pequeñas "chapuzas" que hay que hacer en la Delegación como en cualquier casa: cambiar bombillas, arreglar una cerradura, poner en hora los relojes... muchas cosas pequeñas que hacen que las cosas funcionen bien.

¿Qué más podemos decir? Pues nada, que Madrid Misionero felicita a Javi y a Bea por la decisión tomada y promete incluir entre sus intenciones en la oración su matrimonio, que además de ser una gran responsabilidad es un gran don de Dios.

¡Enhorabuena!

 

Responsable de orden y limpieza

ELZA DO NASCIMIENTO CORREIA GONCALVES

23 de marzo de 1998. Se han cumplido diez años. La Delegación Diocesana de Misiones estaba todavía en la Calle Rodríguez Marín. Se organizaban grandes acontecimientos misioneros. ¿Quién no recuerda la tómbola?

Pero muchas veces las cosas importantes no son las que más se ven, las más grandiosas o las que convocan a mayor número de gente. De hecho, el 23 de marzo de 1998, hace diez años, se firmó un acuerdo importante y ¡no tuvo ninguna publicidad!

En un despacho del Secretariado Diocesano de Misiones, D. Jesús Pérez de Miguel firmó un acuerdo, sencillo, común, pero importante para la Sede de esta institución diocesana: ¡Se contrató a Elza!

Desde entonces, Elza (en nuestro español Elsa) es miembro del equipo de Misioneros por profesión. Se encarga de que todo esté limpio, de que las salas y los despachos estén en orden, de que las plantas tengan vida, regándolas...

Elsa es también la representante de la Unión Europea. Porque aunque ya lleva en España muchos años, es natural de nuestro país vecino, Portugal. Pero con su marido y con su hija ya son ciudadanos españoles por los cuatro costados. Mujer trabajadora, conocedora de todos los secretos de la Delegación, porque se mete en todas las esquinas y en todos los escondrijos...

Todos sabemos lo importante que es que el lugar de trabajo esté limpio, lo importante que es que nos encontremos todo en su sitio. Cuando hay orden y limpieza hay más alegría en el trabajo y más ganas de trabajar. Y ese es el papelón que tiene Elsa. Nos hace la vida más agradable y el trabajo más ilusionante.

Además, si la limpieza y el orden son importantes no lo es menos que quien tiene ese encargo lo haga con esmero y cariño. Y todos los que conocemos a Elsa sabemos que eso no le falta. Trata con todos los que viene, recuerda a los que faltan, a veces nos obsequia con castañas portuguesas, que aunque parecen iguales a las nuestras, hablan portugués y ¡están muy ricas! Los coordinadores de las vicarías sonríen cuando la ven entrar en la reunión, porque saben que Elsa viene a ponernos un chocolatito caliente entre las manos y endulzarnos el trabajo duro de la organización misionera... ¡Esa es Elza!

Han pasado diez años y parece que fue ayer. Tienen que pasar muchos más y seguirá pareciendo que no pasa el tiempo.

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